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Los mitos del embarazo que la ciencia ya desmintió: desde “comer por dos” hasta evitar el ejercicio

El embarazo está rodeado de consejos, advertencias y creencias populares que han pasado de generación en generación. Muchas de estas ideas también se han fortalecido en redes sociales, donde circula información sin respaldo científico que puede generar miedo, ansiedad o confusión entre las personas embarazadas.

Ante ello, organismos como la Organización Mundial de la Salud han insistido en la importancia de acceder a información médica confiable durante la gestación. Aunque algunos mitos parecen inofensivos, otros pueden afectar la salud física y emocional al promover restricciones innecesarias o prácticas equivocadas.

Especialistas en ginecología como Mariana Robles y Jorge Campos señalan que gran parte de estas creencias provienen de interpretaciones erróneas sobre el embarazo y recuerdan que cada caso debe acompañarse siempre de orientación médica profesional.

Uno de los mitos más extendidos es que durante el embarazo debe evitarse el ejercicio físico o mantenerse en reposo absoluto. Sin embargo, los médicos aclaran que un embarazo normal es completamente compatible con la actividad física cotidiana.

“El embarazo no es una enfermedad”, explica el ginecólogo Jorge Campos, quien destaca que las personas embarazadas no deben limitarse como si estuvieran enfermas. De hecho, la actividad física moderada suele ser beneficiosa tanto para la salud materna como para el bienestar emocional.

La recomendación actual es continuar realizando las actividades físicas que el cuerpo ya estaba acostumbrado a hacer antes del embarazo. Si una persona practicaba natación, caminata, yoga o incluso entrenamiento con pesas, generalmente puede continuar haciéndolo bajo supervisión médica.

La ginecóloga Mariana Robles subraya que el ejercicio es deseable durante esta etapa y ayuda a mantener una mejor condición física. Solo en situaciones específicas, como amenaza de parto prematuro o ciertas complicaciones, puede recomendarse disminuir la actividad.

Incluso instituciones médicas como la Mayo Clinic han señalado que no existe evidencia suficiente que demuestre que el reposo absoluto prevenga partos prematuros en la mayoría de los casos.

Otro mito frecuente es que las embarazadas no pueden entrar a albercas. Los especialistas desmienten esta idea y explican que el cuerpo cuenta con mecanismos naturales de protección en la vagina y el cérvix que reducen el riesgo de infecciones. Además, nadar es considerado uno de los ejercicios más recomendables durante el embarazo.

La alimentación también suele estar rodeada de falsas creencias. Una de las más conocidas es que durante el embarazo se debe “comer por dos”. Los especialistas aclaran que, aunque las necesidades nutricionales aumentan, esto no significa duplicar las porciones de comida.

Durante la primera mitad del embarazo, el incremento calórico suele ser mínimo. Posteriormente, en el segundo y tercer trimestre, las necesidades energéticas aumentan gradualmente, pero siempre bajo una alimentación balanceada y saludable.

También persiste la idea de que si no se cumplen los antojos, el bebé puede nacer con manchas. Los médicos aseguran que esto es completamente falso. Los antojos pueden estar relacionados con cambios hormonales o metabólicos, pero no tienen relación con las características físicas del recién nacido.

Respecto al consumo de sushi o pescado crudo, los especialistas recomiendan precaución. La Cleveland Clinic advierte que el pescado crudo puede aumentar el riesgo de infecciones alimentarias y bacterias peligrosas durante el embarazo.

Sin embargo, algunos expertos consideran que el riesgo puede reducirse si los alimentos provienen de establecimientos confiables con manejo sanitario adecuado. Aun así, recomiendan valorar si realmente vale la pena asumir ese riesgo durante la gestación.

Entre otros mitos comunes también se encuentra la creencia de que la forma del vientre puede revelar el sexo del bebé. Los especialistas explican que el tamaño y la forma del abdomen dependen de factores como la posición fetal, la musculatura y la cantidad de líquido amniótico, no del sexo del bebé.

Algo similar ocurre con la recomendación de dormir únicamente del lado izquierdo. Aunque esta posición puede ser útil en algunos casos específicos, no es obligatorio. Las personas embarazadas pueden dormir en la postura que les resulte más cómoda, salvo indicaciones médicas particulares.

Otra idea extendida es que llorar durante el embarazo afecta emocionalmente al bebé. Los expertos señalan que no existe evidencia científica que demuestre que expresar emociones como tristeza o llanto cause daño fetal. Por el contrario, reprimir emociones puede aumentar el estrés y afectar el bienestar emocional.

Los eclipses también forman parte de las creencias tradicionales relacionadas con el embarazo. Sin embargo, no existe ninguna relación comprobada entre fenómenos astronómicos y malformaciones o problemas en el desarrollo fetal.

Más allá de los mitos, los médicos sí destacan medidas respaldadas por evidencia científica para tener un embarazo saludable. Una de las más importantes es evitar completamente el consumo de tabaco y alcohol.

El tabaquismo durante la gestación se asocia con riesgos como parto prematuro, restricción del crecimiento fetal y problemas placentarios. Por su parte, el alcohol puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo, alteraciones neurológicas y síndrome alcohólico fetal.

Los especialistas también recomiendan mantener una buena alimentación, realizar ejercicio moderado, dormir adecuadamente y acudir a controles prenatales periódicos.

En cuanto a suplementos, suelen recomendarse ácido fólico, hierro, yodo, vitamina D y DHA, aunque siempre bajo supervisión médica, ya que las necesidades cambian según cada embarazo.

Los médicos coinciden en que la mejor herramienta frente a la desinformación es consultar fuentes confiables y mantener comunicación constante con el personal de salud. En lugar de dejarse llevar por miedos infundados, recomiendan confiar en la evidencia científica y en el acompañamiento profesional para vivir el embarazo con mayor tranquilidad y seguridad.

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