El torero Morante de la Puebla vivió una tarde de contrastes en la emblemática Plaza de Toros de la Maestranza, donde pasó de rozar el triunfo a protagonizar un momento de máxima tensión tras sufrir una grave cornada que obligó a su traslado inmediato a los servicios médicos.
De acuerdo con el parte médico oficial, el diestro presentó una herida en el “margen anal posterior, con una trayectoria de aproximadamente 10 centímetros, que lesionó parcialmente la musculatura esfinteriana y provocó una perforación de 1.5 centímetros en la cara posterior del recto”. La gravedad de la lesión requirió una intervención urgente en la enfermería de la plaza, encendiendo las alarmas entre aficionados y profesionales del mundo taurino.
La tarde había comenzado con un ambiente cargado de expectación. Tras sus recientes actuaciones destacadas, Morante fue recibido con una ovación incluso antes de iniciar su participación. En su primer toro, logró construir una faena de corte técnico que, aunque sin excesivo lucimiento emocional, culminó con una estocada precisa que le valió el corte de una oreja. Destacaron especialmente algunos pases naturales finales que conectaron con el público y terminaron por redondear su actuación inicial.

Sin embargo, el rumbo de la corrida cambió de forma abrupta con su segundo turno. El cuarto toro, de comportamiento más incierto, obligó al torero a intervenir en los medios para intentar someterlo. Fue en ese momento cuando el animal, frenando su embestida, lo arrolló y le infirió la cornada con el pitón izquierdo en la zona del glúteo. A pesar de mantenerse en pie por unos instantes, Morante fue rápidamente auxiliado y trasladado, visiblemente afectado, a la enfermería.
El incidente enfrió de golpe el entusiasmo que dominaba la plaza y marcó el desarrollo del resto del festejo. La corrida, que había generado grandes expectativas, adquirió un tono distinto tras la salida del diestro. En ese contexto, el torero Borja Jiménez asumió mayor protagonismo al lidiar un lote exigente, incluyendo el toro responsable de la cornada. Aunque mostró entrega y determinación, su actuación no alcanzó la rotundidad esperada, pese a cortar dos orejas.
Por su parte, Tomás Rufo no logró capitalizar las oportunidades que ofrecieron sus astados, dejando una impresión irregular que contrastó con la calidad de los toros lidiados.
La jornada en la Maestranza, que prometía ser una celebración del arte taurino, terminó convertida en una escena de preocupación por la salud de Morante de la Puebla. Su estado, tras la intervención, se mantiene como el principal foco de atención en el mundo taurino, a la espera de su evolución médica.
















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