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Claudia Sheinbaum descarta afectaciones por bloqueos y mantiene diálogo

Por Juan Pablo Ojeda

 

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, salió a poner en contexto las recientes protestas de transportistas y campesinos en distintas zonas del país: hubo bloqueos, sí, pero —según su balance— fueron mínimos y no provocaron afectaciones mayores.

Desde Palacio Nacional, la mandataria dejó claro que su gobierno no ignora las demandas sociales, pero tampoco piensa regresar a viejas prácticas. En pocas palabras, habrá diálogo, pero sin intermediarios que concentren recursos públicos. Es decir, los apoyos ya no pasarán por líderes u organizaciones, sino que se entregarán directamente a las personas.

Este cambio no es menor y responde a una lógica de política pública que busca reducir la discrecionalidad. Antes, el dinero se canalizaba a través de organizaciones que decidían cómo repartirlo; ahora, la apuesta es crear padrones abiertos donde cualquier persona pueda registrarse y recibir el apoyo de manera directa.

Sobre los bloqueos, Sheinbaum explicó que en la mayoría de los casos se activaron rutas alternas para evitar que el transporte de carga y pasajeros quedara detenido. Incluso, en algunos puntos se levantaron plumas en casetas para facilitar el paso, lo que ayudó a contener el impacto.

Al momento del reporte, solo permanecían dos bloqueos activos: uno en Guanajuato, donde ya hay mesas de diálogo en marcha, y otro en Baja California, donde se habilitó una vía alterna para reducir complicaciones.

Para ilustrar el nuevo modelo, la presidenta puso sobre la mesa el llamado “Plan Frijol”, aplicado en Zacatecas. Este programa busca mejorar la producción agrícola desde la semilla, garantizar la compra mediante precios de garantía y evitar intermediarios en la entrega de apoyos. Según explicó, el esquema ha permitido incluso duplicar el acopio del producto.

El mensaje de fondo es claro: el gobierno busca mantener la gobernabilidad a través del diálogo, pero con reglas distintas. Se acabaron —al menos en el discurso oficial— los esquemas donde los recursos públicos se distribuían mediante estructuras políticas o liderazgos.

En un contexto donde los precios de los granos han presionado a los productores, la administración federal asegura que seguirá apoyando, pero bajo este nuevo esquema directo y con la participación de gobiernos estatales.

Así, la estrategia combina dos elementos: mantener abiertas las puertas al diálogo para evitar conflictos mayores y, al mismo tiempo, transformar la forma en que se entregan los apoyos públicos en el país.

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