Por Juan Pablo Ojeda
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó al operativo realizado en Tapalpa, Jalisco, que culminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. En un mensaje difundido en su red Truth Social, el mandatario afirmó que México debe intensificar sus esfuerzos contra los cárteles y el tráfico de drogas, al tiempo que elogió una entrevista televisiva sobre la situación de seguridad en el país.
Horas más tarde, desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que hubo colaboración de Estados Unidos en la operación, pero dejó claro que esta se dio bajo principios de respeto a la soberanía, responsabilidad compartida y cooperación sin subordinación. Subrayó que la relación bilateral en materia de seguridad se basa principalmente en el intercambio de información e inteligencia, no en la participación directa de fuerzas extranjeras en territorio mexicano.
En la misma conferencia, el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, explicó que la cooperación con autoridades estadounidenses —particularmente en el flujo de datos con el Comando Norte— ha sido constante y se ha fortalecido en la actual administración. Reconoció que parte de la localización del líder criminal se logró con información proporcionada por Estados Unidos, pero puntualizó que la planeación y ejecución del operativo fueron responsabilidad exclusiva de las fuerzas federales mexicanas.
Trevilla detalló que la estrategia de seguridad nacional descansa en cuatro ejes: atención a las causas, fortalecimiento de la Guardia Nacional, inteligencia y judicialización, y coordinación. Los dos últimos, dijo, implican intercambio de información con otros países, incluido Estados Unidos, pero siempre bajo conducción mexicana.
El operativo desató bloqueos y actos violentos en diversos estados, lo que evidenció la capacidad de reacción del grupo criminal tras la caída de su principal dirigente. Sin embargo, el gobierno federal insiste en que la acción fue ejecutada por instituciones mexicanas y que la cooperación internacional se limitó al análisis y suministro de inteligencia.
Más allá del mensaje de Trump, el episodio vuelve a colocar en el centro del debate la relación bilateral en materia de seguridad: cómo equilibrar la colaboración estratégica con la defensa de la soberanía, y hasta dónde debe llegar el intercambio de información en la lucha contra organizaciones que operan a ambos lados de la frontera.















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