¡Qué tal, banda! Pues resulta que la justicia en el cono sur no se anda con rodeos. Este fin de semana, las autoridades de Argentina le dieron su «pase directo» a una celda federal al contralmirante mexicano Fernando Farías Laguna. Después de estar guardado un par de semanas, el Servicio Penitenciario Federal le puso las esposas y el casco reglamentario para moverlo a su nuevo «hogar» bajo el resguardo del Ministerio de Seguridad Nacional.
El operativo y la nueva identidad de reo
La movida estuvo de película. El sobrino del exsecretario de Marina, José Rafael Ojeda Durán, salió de la Superintendencia de Investigaciones Federales con un fuerte dispositivo de seguridad. En las imágenes difundidas, se ve al mexicano con un casco negro —pa’ que no se viera la ruta ni la cara— y custodiado por dos agentes hasta el vehículo de traslado.
Ya en el penal, no hubo privilegios: le pasaron el escáner, le tomaron las huellas y lo vistieron con el clásico uniforme color kaki. Un elemento del Grupo Especial de Intervención (GEI) le leyó la cartilla, confirmando que ahora su custodia depende totalmente del gobierno argentino.
Pasaporte falso y la conexión con el «Altiplano»
Hay que recordar que a Farías Laguna lo pescaron en Buenos Aires el pasado 23 de abril. El marino entró a Argentina vía Colombia, pero con una «tranza» bajo el brazo: un pasaporte de Guatemala con identidad falsa. Lo que no contaba es que la inteligencia ya le seguía la pista por sus presuntos nexos con redes de huachicol en México.
La cosa no queda ahí, porque este asunto es familiar. Su hermano, Manuel Roberto Farías Laguna, ya conoce bien los muros del penal de máxima seguridad del «Altiplano», en Almoloya de Juárez, Estado de México. Ambos son señalados por las autoridades de pertenecer a una red dedicada al robo de hidrocarburos, un delito que ha golpeado fuerte las arcas de nuestro país.
Contexto y lo que sigue
La detención de un alto mando de la Secretaría de Marina (SEMAR) en el extranjero pone bajo la lupa la filtración del crimen organizado en instituciones de seguridad mexicanas. Se espera que en los próximos días se defina si el gobierno de México solicitará su extradición para que rinda cuentas aquí, o si se queda a pagar su deuda con la justicia argentina por los delitos cometidos en su territorio.
Por lo pronto, el contralmirante pasó de las insignias navales a las rejas federales en menos de un mes. Estaremos pendientes de cómo se mueve el tablero jurídico en este caso que huele a combustible robado y traición a la patria.















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