El reconocimiento internacional a los territorios que combinan riqueza natural, historia geológica y compromiso comunitario sumó un nuevo capítulo con la reciente designación de Manantiales Serranos como Geoparque Mundial por parte de la UNESCO. La decisión, aprobada por su Consejo Directivo, coloca a Uruguay en una posición destacada dentro de la red global de espacios que promueven el desarrollo sostenible a partir de la conservación del patrimonio natural.
El geoparque Manantiales Serranos se extiende por más de 2.000 kilómetros cuadrados en el departamento de Lavalleja, una región caracterizada por su notable diversidad geológica y su fuerte identidad cultural. Este territorio alberga serranías que resguardan millones de años de historia terrestre, así como una abundancia de recursos hídricos que lo convierten en una zona clave para el equilibrio ambiental del país.
Uno de los aspectos más relevantes de esta designación es el papel que desempeña el agua en la región. De acuerdo con el Ministerio de Educación y Cultura uruguayo, estas tierras son origen de acuíferos de pureza excepcional y de las nacientes del Río Santa Lucía, considerado fundamental para el abastecimiento de agua potable en gran parte del territorio nacional. Esta combinación entre geología y recursos hídricos convierte a Manantiales Serranos en un espacio estratégico no solo desde el punto de vista ambiental, sino también social.
El nombre del geoparque refleja precisamente esa dualidad: las serranías como archivo natural del pasado geológico y los manantiales como símbolo de vida y sostenibilidad. Además, destaca el papel de la comunidad local, que participó activamente en la construcción de esta identidad territorial, un elemento clave dentro de los criterios que la UNESCO evalúa para otorgar este tipo de reconocimientos.
Los geoparques mundiales no solo buscan preservar paisajes, sino también impulsar la educación, la investigación científica y el turismo responsable. En este sentido, Manantiales Serranos se proyecta como un modelo de gestión integral, donde la protección del entorno se combina con oportunidades de desarrollo económico para las comunidades locales.
Con esta designación, Uruguay suma su segundo sitio dentro de la red internacional, junto al Grutas del Palacio, reconocido desde 2013. Este geoparque, ubicado en el departamento de Flores, es conocido por sus formaciones geológicas únicas, como cavernas de arenisca sostenidas por columnas naturales, resultado de procesos que datan de millones de años.
La incorporación de Manantiales Serranos refuerza el compromiso del país sudamericano con la protección de su patrimonio natural y cultural, al tiempo que consolida una estrategia de desarrollo sostenible basada en el conocimiento, la conservación y la participación comunitaria. En un contexto global donde la relación entre sociedad y naturaleza es cada vez más relevante, este tipo de iniciativas se posicionan como ejemplos concretos de cómo preservar el pasado puede ser clave para construir el futuro.















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