Por Juan Pablo Ojeda
La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ha descartado oficialmente que Aureliano Guzmán Loera, alias «El Guano», hermano de Joaquín «El Chapo» Guzmán, se encuentre entre las personas detenidas durante el reciente operativo desplegado en la sierra de Sinaloa y Durango. Pese a la confirmación de intervenciones federales de gran escala, el mando militar enfatizó que la identidad de los asegurados aún no ha sido corroborada bajo los protocolos de inteligencia.
El despliegue, ratificado por Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, se concentra en la región del Triángulo Dorado. La operación integra el uso de cinco helicópteros UH-60 Black Hawk y dos aeronaves Beechcraft T-6 Texan II, equipadas con tecnología de intercepción, lo que denota una movilización de recursos operativos de alta prioridad para las instituciones de seguridad federal.
El Aeropuerto Internacional de Culiacán permanece bajo resguardo de la Marina y corporaciones federales, con la suspensión total de vuelos comerciales. Esta medida, inusual en su alcance, ha fortalecido las especulaciones sobre el traslado de un objetivo de alto perfil; sin embargo, García Harfuch ha instado a la prudencia, reiterando que los detenidos permanecen bajo procesos de identificación estricta.
Este operativo ocurre en un contexto de tensiones persistentes en el Cártel de Sinaloa. Según reportes de la DEA, el grupo opera bajo un «esquema paraguas» que agrupa a cuatro facciones principales: las lideradas por Ismael Zambada, Los Chapitos, Rafael Caro Quintero y Aureliano Guzmán. La viabilidad de este modelo ha sido cuestionada debido a la inestabilidad derivada de las disputas por el control territorial.
La rivalidad interna entre «El Guano» y los hijos de Joaquín Guzmán es un factor constante en la dinámica criminal del Triángulo Dorado. Antecedentes recientes, como la captura de Luis «N», alias «El R-8» —jefe de seguridad de Guzmán Loera— en julio pasado tras enfrentamientos en Badiraguato, evidencian la fragmentación y los constantes choques entre estos bloques de poder.
La inteligencia federal mantiene una presencia reforzada en el municipio de Tamazula, Durango, y sus inmediaciones en Sinaloa. La estrategia se enfoca en desarticular estructuras criminales sin que, hasta el momento, se haya logrado la captura del objetivo prioritario que versiones extraoficiales señalaban como el epicentro de la movilización militar de este miércoles.
Las autoridades mantienen el cerco de seguridad en el aeropuerto y en la zona serrana. El reporte oficial sigue pendiente de los resultados finales de las pruebas de identidad que se aplican a los capturados, en un intento por contener la narrativa mediática sobre el desenlace del operativo en una región estratégica para el narcotráfico.















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