Por Juan Pablo Ojeda
En medio de la discusión que se mantiene en el Congreso sobre la reforma electoral, el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila, se mostró confiado en que sus aliados, el Partido Verde y el Partido del Trabajo, mantendrán su respaldo al llamado “Plan B” impulsado por el gobierno federal.
En pocas palabras, lo que está en juego es una reforma que busca ajustar reglas del sistema electoral, incluyendo temas sensibles como la revocación de mandato. Es decir, la posibilidad de que la ciudadanía evalúe a su gobierno a mitad del sexenio y decida si continúa o no. Para Monreal, este mecanismo no es algo fuera de lo común, sino una práctica que ya existe en otros países y que forma parte de una lógica democrática más amplia.
El legislador explicó que, aunque hay posturas encontradas, particularmente sobre si el titular del Ejecutivo debería participar o no en la promoción de este ejercicio, hay antecedentes internacionales que respaldan esa posibilidad. En países como Estados Unidos o Suiza, dijo, no es raro que quien está en el poder también defienda su permanencia ante la ciudadanía. Desde su perspectiva, esto no rompe las reglas, sino que forma parte del debate democrático.
Aun así, dejó claro que la discusión no está cerrada. Actualmente, el análisis se lleva a cabo en el Senado, que es la cámara de origen en este proceso, y será ahí donde se definan los ajustes finales. Mientras tanto, en la Cámara de Diputados ya se preparan para revisar y eventualmente votar la iniciativa.
Monreal también abordó otro tema clave para la vida democrática del país: la renovación de consejeros del Instituto Nacional Electoral. Explicó que se abrirá una convocatoria para elegir a tres nuevos integrantes, quienes pasarán por un proceso de evaluación que incluye revisión de trayectoria, conocimientos y exámenes, con el objetivo de garantizar perfiles técnicos y especializados.
Finalmente, al ser cuestionado sobre la política en Zacatecas, el legislador optó por marcar distancia. Aseguró que respetará las decisiones de su partido y que no intervendrá en el proceso local, subrayando que su relación con su estado natal es más personal que política en este momento.
Lo que deja ver este posicionamiento es que, más allá de los discursos, la reforma electoral sigue siendo un terreno de negociación política, donde los acuerdos entre aliados serán clave para definir si el Plan B avanza o se modifica en puntos sensibles como la revocación de mandato.















Deja una respuesta