A dos semanas de que las fuerzas federales pusieran fin a la trayectoria criminal de Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, rompió el silencio. En una reveladora entrevista, el funcionario detalló que, aunque la investigación contra el fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) tomó años de rastreo, el golpe final se ejecutó con una precisión quirúrgica: la planeación del operativo duró apenas un día.
Traición y precisión: La caída del capo
El desmantelamiento del objetivo prioritario no fue obra del azar. García Harfuch explicó que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y la inteligencia militar lograron vulnerar el círculo de seguridad del capo gracias a información obtenida de una persona cercana a una de sus parejas sentimentales.
Una vez confirmada la ubicación exacta, la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) tomó el control. «Desarrollan un operativo sumamente rápido… estamos hablando de un día donde el Ejército planeó la operación», señaló el secretario. La ofensiva se desplegó de forma simultánea por vía terrestre y aérea, cerrando cualquier posibilidad de escape para quien fuera considerado uno de los criminales más buscados del mundo.
El Estado contraataca: 72 horas de caos
Tras el abatimiento, el CJNG desató una ola de violencia en 11 estados de la República, realizando bloqueos, incendios de vehículos y ataques directos contra la Guardia Nacional. El saldo de esta reacción fue de 25 elementos fallecidos en cumplimiento de su deber.
Ante los cuestionamientos sobre si el crimen organizado superó a las instituciones, García Harfuch fue tajante:
- 48 horas fue el tiempo que tomó estabilizar las zonas de conflicto.
- 72 horas bastaron para restablecer la normalidad total.
- 0 brotes de violencia se han registrado en los días posteriores a la crisis inicial.
«Se demostró que la capacidad del crimen organizado no es mayor a la del Estado», afirmó el titular de la SSPC, subrayando que la prioridad no es obtener «trofeos» con nombres mediáticos, sino eliminar a los generadores de violencia.
Justicia vs. Fuerza Militar
Respecto a las voces externas, como la de Stephen Miller, que sugieren soluciones exclusivamente militares por encima de las penales, el «superpolicía» capitalino defendió la vía jurídica. Sostuvo que el respeto a los derechos humanos y el debido proceso son fundamentales para dar certeza a la ciudadanía, asegurando que el objetivo final es la pacificación y no solo la confrontación armada.















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