Por Juan Pablo Ojeda
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arribó al Foro Económico Mundial de Davos con un mensaje que ha generado inquietud internacional: su insistencia en que Groenlandia debe pasar a control estadounidense por razones de seguridad estratégica. A un año de haber iniciado su segundo mandato, el republicano ha colocado la posible anexión de la isla ártica como uno de los ejes de su agenda exterior.
La polémica escaló luego de que Trump difundiera en su red social, Truth Social, una imagen generada por inteligencia artificial en la que aparece plantando la bandera de Estados Unidos en Groenlandia, acompañado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y el vicepresidente JD Vance. En la imagen, un letrero señala “Groenlandia, territorio estadounidense” con 2026 como fecha de entrada en vigor, reforzando la narrativa del mandatario sobre un control inevitable de la isla.
En diversos mensajes, Trump ha argumentado que Groenlandia es “imperativa” para la seguridad de Estados Unidos y del mundo, al señalar una supuesta amenaza creciente de China y Rusia en el Ártico. Según el presidente, “no hay vuelta atrás”, y adelantó que durante Davos sostendrá reuniones con “las distintas partes” involucradas en el futuro del territorio.
El mandatario también presumió haber tenido una “muy buena conversación” con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Incluso filtró un mensaje atribuido al funcionario europeo, en el que este se comprometería a buscar “una solución”. La difusión de comunicaciones privadas se extendió a un intercambio con el presidente francés, Emmanuel Macron, quien —de acuerdo con un mensaje también filtrado— cuestionó abiertamente las intenciones de Washington sobre Groenlandia.
Desde Nuuk, capital groenlandesa, las autoridades locales reaccionaron con cautela. El presidente autonómico, Jens-Frederik Nielsen, aseguró que no consideran probable una invasión militar de Estados Unidos, aunque advirtió que ningún escenario puede descartarse. Subrayó que hablar de una posible anexión es “inaceptable” y recordó que Groenlandia forma parte del marco de seguridad de la OTAN, por lo que cualquier escalada tendría repercusiones globales.
El vicepresidente groenlandés, Múte B. Egede, reconoció que la presión estadounidense va en aumento y que el gobierno local ha activado mecanismos de coordinación con fuerzas de seguridad, autoridades militares y civiles para estar preparados ante cualquier eventualidad. Ambos funcionarios coincidieron en que el territorio debe reforzar su capacidad de defensa ante las crecientes tensiones en el Ártico.
En paralelo, varios países europeos han incrementado su presencia militar en la isla como medida preventiva, lo que ha generado fricciones adicionales con Washington. En respuesta, Trump ha amenazado con imponer aranceles, elevando aún más el tono del conflicto diplomático.
Las autoridades groenlandesas también reprobaron el uso de imágenes y mensajes en redes sociales para abordar un asunto de tal magnitud. Nielsen calificó la publicación de Trump como una falta de respeto y llamó a privilegiar el diálogo por los canales diplomáticos formales. Egede, por su parte, advirtió que esta presión constante está afectando emocionalmente a la población, que no supera los 57 mil habitantes.
Con Davos como escenario, la postura de Trump sobre Groenlandia reabre el debate sobre los límites del poder estadounidense, la seguridad en el Ártico y el equilibrio geopolítico en una región cada vez más estratégica.















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