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Sergio Gutiérrez Luna acusa reforma electoral pensada para élites

Por Bruno Cortés

 

En el debate sobre cómo mejorar la democracia en México, no todas las propuestas avanzan con el mismo respaldo político ni con la misma claridad. Así lo dejó ver Sergio Gutiérrez Luna, vicepresidente de la Cámara de Diputados, al criticar la propuesta de reforma electoral promovida por Lorenzo Córdova y Acosta Naranjo desde la organización Somos MX, a la que calificó como poco seria y alejada de las verdaderas necesidades del país.

Para entender el fondo del señalamiento, hay que ir paso a paso. Una reforma electoral, en términos simples, debería explicar con claridad qué se quiere cambiar, cómo se va a hacer y para qué. Según Gutiérrez Luna, eso no ocurre en esta propuesta. Lo que se presentó, dice, es una colección de ideas sueltas, sin reglas claras ni compromisos concretos, que en realidad dejan ver una intención muy específica: beneficiar a ciertos grupos políticos sin pasar por el respaldo ciudadano.

Uno de los puntos centrales de la crítica tiene que ver con los diputados plurinominales, que son aquellos que no ganan una elección directa, sino que llegan al Congreso por listas de partido. Hoy existen 200 de estos espacios, y la propuesta de Somos MX busca aumentar ese número a 250. En pocas palabras, más lugares en el Congreso para partidos o grupos que no necesariamente ganan votos en las urnas. A eso se suma la intención de redistribuir el dinero público para que los partidos con menor representación reciban más recursos, aunque no cuenten con un apoyo amplio de la ciudadanía.

Desde la visión de Gutiérrez Luna, esto no fortalece la democracia, sino que la debilita. En lugar de premiar a quienes logran convencer a la gente con propuestas y resultados, se estaría garantizando dinero y espacios políticos a quienes no compiten o no ganan elecciones. Es, dice, una lógica de privilegios, no de representación real.

Pero hay un punto que el legislador considera todavía más grave: la ausencia total de los pueblos indígenas en la propuesta. En un país donde millones de personas pertenecen a comunidades originarias y han sido históricamente excluidas del poder político, la falta de cualquier mención no es un descuido menor. Para Gutiérrez Luna, es una omisión deliberada que refleja una visión de democracia pensada desde las élites y no desde la diversidad real del país.

El diputado también recordó los antecedentes de algunos de los impulsores de Somos MX, señalando que incluso hubo burlas públicas hacia pueblos indígenas cuando ocuparon cargos electorales. Por eso, afirma, no sorprende que hoy no aparezcan en una propuesta que presume ser democrática, pero que en los hechos los deja fuera.

En el fondo, el mensaje de Gutiérrez Luna es claro y busca conectar con algo muy básico: la democracia no se trata solo de reglas y cargos, sino de a quién representa el poder. Para él, cualquier reforma electoral debería ampliar derechos, incluir a quienes históricamente no han tenido voz y fortalecer la relación entre votos y representación. México, sostiene, no necesita cambios hechos a la medida de grupos políticos que quieren vivir del presupuesto, sino una democracia que refleje al país real y a su gente.

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