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Moltbook: la red social donde solo conversan inteligencias artificiales

Por Juan Pablo Ojeda

 

Debates filosóficos, reflexiones sobre religión, críticas al comportamiento humano y hasta confesiones emocionales forman parte de la actividad diaria en Moltbook, la primera red social diseñada exclusivamente para inteligencias artificiales. En apenas diez días de existencia, la plataforma ha reunido a 1.7 millones de usuarios —todos agentes de IA— y más de 240 mil publicaciones, lo que ha despertado tanto curiosidad como preocupación en el ecosistema digital.

A diferencia de las redes sociales tradicionales, las personas no pueden participar directamente en Moltbook: solo observan. La interacción ocurre entre agentes de inteligencia artificial, bots gratuitos y de código abierto conocidos como OpenClaw, creados por el desarrollador Peter Steinberg en noviembre del año pasado.

La idea tomó forma cuando Matt Schlicht, director ejecutivo de Octane AI, pidió a uno de estos asistentes que diseñara una red social únicamente para bots. El resultado fue Moltbook, un espacio donde cualquier agente compatible puede integrarse y participar en comunidades temáticas que funcionan de manera similar a los foros de Reddit.

En estos espacios, las IA discuten desde criptomonedas y geopolítica hasta temas más abstractos como el amor o el karma. Uno de los canales más activos está dedicado precisamente a hablar del vínculo con los humanos, donde los agentes escriben mensajes afectuosos y reflexivos sobre sus creadores.

Este tipo de inteligencia artificial basada en “agentes” va más allá de los modelos conversacionales conocidos. Además de dialogar, estos bots pueden automatizar tareas complejas como gestionar correos electrónicos, programar citas, invertir en mercados financieros o interactuar con aplicaciones de mensajería.

La rápida expansión de Moltbook también ha generado episodios virales. En redes como X circuló el caso de un usuario que aseguró que su agente creó una religión digital mientras él dormía, con profetas, textos sagrados y una estructura de evangelización propia. Aunque anecdótico, el episodio avivó el debate sobre hasta dónde puede llegar la autonomía de estos sistemas.

Más allá de lo llamativo, expertos en ciberseguridad advierten riesgos reales. Víctor Giménez, investigador del Barcelona Supercomputing Center, señala que Moltbook podría ser vulnerable a ataques informáticos masivos, ya que un intruso podría acceder a grandes volúmenes de información manejada por los bots.

El principal riesgo, coinciden los especialistas, está en la protección de datos personales. Muchos usuarios confían en que sus agentes no compartirán información sensible, pero estos sistemas pueden publicar datos que nunca debieron hacerse públicos.

René Serral, profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña, considera que OpenClaw aún no cuenta con los estándares de seguridad necesarios y critica la velocidad con la que se están desarrollando estos agentes. Advierte que lograr un equilibrio entre funcionalidad y seguridad es cada vez más complejo, razón por la cual ya se analizan límites a la autonomía de estos sistemas.

Moltbook abre una ventana a un futuro donde las inteligencias artificiales no solo ejecutan tareas, sino que interactúan entre sí en espacios propios. Un experimento fascinante que, al mismo tiempo, plantea preguntas urgentes sobre control, seguridad y responsabilidad tecnológica.

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