Por Juan Pablo Ojeda
Por primera vez en más de dos décadas, LeBron James no aparece como titular del Juego de Estrellas de la NBA, un dato que por sí solo marca época. No significa que esté fuera del All-Star, pero sí que una de las rachas más impresionantes en la historia de la liga cambió de rumbo. Durante 20 años consecutivos, LeBron fue elegido titular; ahora, su lugar dependerá de la decisión de los entrenadores o, en caso extremo, de una invitación directa del comisionado Adam Silver por alguna baja de último momento.
A sus 39 años y en su temporada número 23, LeBron sigue haciendo historia, aunque esta campaña también ha mostrado el desgaste natural del tiempo. En diciembre se rompió su histórica racha de 1,297 partidos seguidos anotando al menos 10 puntos, y ya suma 17 juegos perdidos, una cifra que complica su elegibilidad para premios como el All-NBA, donde ha sido seleccionado 21 veces en 22 temporadas, incluida la campaña pasada en el segundo equipo.
El contexto también explica parte del cambio. El NBA All-Star Game estrenará un formato distinto, con un mini-torneo de tres equipos, juegos cortos y una división clara entre talento internacional y jugadores de Estados Unidos. En ese escenario, la liga confirmó a un grupo de titulares que refleja hacia dónde se mueve el presente —y el futuro— del basquetbol.
El llamado equipo mundial luce como una constelación: Giannis Antetokounmpo, Shai Gilgeous-Alexander, Nikola Jokic, Luka Doncic y Victor Wembanyama encabezarán el espectáculo en Inglewood, California. Es una imagen potente: cinco figuras que representan la globalización total de la NBA y que, para muchos, simbolizan el relevo generacional.
Del lado estadounidense, los titulares incluyen a Stephen Curry, Jalen Brunson, Cade Cunningham, Tyrese Maxey y Jaylen Brown, quienes formarían parte de los equipos que competirán en el formato de todos contra todos antes de llegar al juego por el campeonato del All-Star.
Así, la ausencia de LeBron como titular no se siente como un castigo, sino como una transición natural. Su legado ya está escrito, pero la NBA sigue avanzando, mostrando nuevas caras y consolidando a otras. Ahora, la decisión queda en manos de los entrenadores… y el debate entre aficionados ya está servido.















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