Por la Redacción
El peso mexicano amanece fuerte a 17.22 por dólar; mientras unos celebran los viajes baratos, exportadores y familias sufren la caída.
¡Qué tal, familia! El «Súper Peso» amaneció este miércoles con los guantes bien puestos y no deja que el dólar levante cabeza. Resulta que hoy, 4 de febrero de 2026, el tipo de cambio se anda cotizando cerca de los 17.22 pesitos por billete verde. Para los que andaban con el pendiente, la moneda nacional sigue presumiendo una fuerza que ya quisieran otros, dejando a más de uno con el ojo cuadrado frente a las pantallas de las casas de cambio en el Aeropuerto y en las sucursales del Centro Histórico.
La noticia ha corrido como pólvora en las redes sociales y en las charlas de oficina, porque no todos los días vemos al peso tan gallo frente a la moneda gringa. Este nivel de 17.22 no es obra de la casualidad, sino que responde a una mezcla de factores económicos que tienen a los inversionistas con la mirada puesta en nuestra tierra. Mientras el Banco de México (Banxico) mantenga las tasas de interés donde están, el peso parece que seguirá dándose sus baños de pureza y manteniendo a raya al dólar.
Pero no todo es miel sobre hojuelas, jefes. Aunque el «Súper Peso» sea motivo de orgullo nacional, la bronca está en que esta fortaleza le pega distinto a cada quien. «En plata», como decimos en la redacción, el beneficio depende de qué lado de la ventanilla te encuentres. Para los que importan mercancía o los que se dedican a traer chácharas del otro lado, este precio es una bendición porque sus pesos les rinden mucho más a la hora de pagar las facturas en dólares.
Por otro lado, el mitote en las redes sociales no se hizo esperar y los memes ya están a la orden del día. Ya saben cómo somos de ocurrentes los capitalinos: abundan las fotos de gente haciendo maletas con frases como “¡París, allá te voy!” o “Ya me siento de la alta sociedad con mis dólares baratos”. Y es que, la neta, para los que tienen planeado irse de vacaciones al extranjero o comprarse el último celular por internet, este tipo de cambio les cae como anillo al dedo.
Sin embargo, la otra cara de la moneda se pone color de hormiga para nuestros exportadores. Resulta que las empresas que venden sus productos afuera reciben dólares que, al convertirlos a pesos, ya no les alcanzan para cubrir la nómina o la luz como antes. Este «apretón» en las ganancias tiene a los industriales rascándose la cabeza, pues su competitividad se ve afectada frente a otros países donde su moneda no es tan «súper» como la nuestra.
Otra bronca seria es la que viven nuestras familias que dependen de las remesas. ¡Imagínense el trago amargo! Cuando los paisanos mandan sus dólares con tanto esfuerzo desde el norte, al llegar aquí y cambiarlos a 17.22, la lana rinde mucho menos en el mercado o para pagar la renta. Para muchas comunidades en estados como Michoacán o Zacatecas, que el peso esté tan fuerte no es motivo de fiesta, sino de estirar el gasto hasta donde se pueda porque el billete verde ya no da para tanto.
Los analistas financieros explican que el fenómeno del «nearshoring» sigue siendo el as bajo la manga de México. La llegada de empresas que quieren estar cerquita de Estados Unidos trae una lluvia de dólares que mantiene al peso muy estable. Pero ojo, que en la economía nada es para siempre y cualquier movimiento brusco en la política de Washington o un ajuste inesperado aquí en casa podría cambiar la jugada en un abrir y cerrar de ojos.
Para los que andan a pie, el consejo es no dejarse llevar solo por el entusiasmo del momento. Si bien ver al dólar en estos niveles nos da un respiro en ciertos precios de productos importados, la inflación sigue haciendo su luchita y los precios de la canasta básica no siempre bajan a la misma velocidad que sube el peso. Lo ideal es aprovechar para ahorrar o liquidar deudas que tengan en dólares, antes de que el mercado decida dar otro volantazo.
En resumen, este miércoles de febrero nos encuentra con un peso que no se achica ante nadie. Habrá que ver cuánto tiempo dura este flechazo entre la estabilidad y nuestra moneda, pero por lo pronto, el mitote económico seguirá dando de qué hablar en las mesas de café y en los pasillos de las dependencias. Nosotros seguiremos con el dedo en el renglón para contarles cómo evoluciona esta bronca de las finanzas que, para bien o para mal, nos pega a todos los capitalinos en la cartera.















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