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EE.UU. plantea transición en Venezuela con control petrolero y reconciliación

Por Juan Pablo Ojeda

 

La estrategia de Estados Unidos para la transición política en Venezuela se apoya en una secuencia de intervenciones que priorizan la estabilización interna y el control económico como vías para definir el futuro del país sudamericano. Así lo expuso el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, durante una comparecencia ante el Congreso.

Rubio defendió la política de presión aplicada por Washington bajo la premisa de evitar un colapso institucional. “El primer paso es la estabilización del país. No queremos que caiga en el caos”, sostuvo, al explicar que la llamada “cuarentena” económica impuesta a Venezuela es vista como una herramienta clave para ejercer influencia y contener riesgos mayores.

Como parte inmediata de esta estrategia, el funcionario detalló nuevas incautaciones marítimas y reveló que Estados Unidos se encuentra cerca de cerrar un acuerdo para tomar control del petróleo que permanece estancado en Venezuela. Según Rubio, se trataría de entre 30 y 50 millones de barriles, los cuales serían vendidos en el mercado internacional a precios de mercado, sin los descuentos aplicados anteriormente.

De acuerdo con el planteamiento estadounidense, los recursos obtenidos por la venta del crudo serían administrados bajo mecanismos de control internacional, con el objetivo declarado de beneficiar a la población venezolana y evitar que los fondos terminen en redes de corrupción o en manos del antiguo régimen.

La segunda fase del plan fue definida como un periodo de recuperación, orientado a la reintegración de Venezuela a la economía global. En este punto, Rubio adelantó que se buscará garantizar el acceso justo de empresas estadounidenses, occidentales y de otros países al mercado venezolano, como parte del proceso de reconstrucción económica.

En paralelo, Washington prevé impulsar un proceso de reconciliación política, que incluya amnistías, liberación de presos políticos y el retorno de figuras opositoras exiliadas, con la intención de reconstruir la sociedad civil y abrir espacios de participación política.

La estrategia culminaría con una tercera fase de transición, enfocada en consolidar los cambios políticos internos. Rubio reconoció que estas etapas podrían solaparse, pero insistió en que forman parte de una hoja de ruta integral.

Este plan se da en el contexto de la salida de Nicolás Maduro del poder y la instalación de una administración interina encabezada por Delcy Rodríguez, proceso que, según Washington, será supervisado de cerca para evitar el colapso del país y garantizar el cumplimiento de la agenda de transición.

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