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Edén Garcés impulsa el campo con Ruta del Nopal 2026

Por Bruno Cortés

 

En tiempos donde la palabra “política pública” suena lejana o complicada, el diputado Edén Garcés Medina decidió bajarla a tierra, literalmente al campo. Desde el sur de la Ciudad de México, invitó a la celebración del concurso “La Ruta del Nopal y sus Sabores 2026”, que se realizará el próximo 16 de febrero en el Centro de Acopio de Nopal Verdura de Milpa Alta, espacio que cumple 25 años siendo corazón económico de la región.

¿Y qué tiene que ver esto con políticas públicas? Mucho más de lo que parece. Cuando un legislador respalda un centro de acopio, no solo está promoviendo un evento gastronómico; está apoyando una cadena productiva completa: desde quien siembra y cosecha a las tres de la mañana, hasta quien compra el nopal en su mesa. Eso es política pública en acción: generar condiciones para que la economía local funcione, crezca y sostenga empleos.

El Centro de Acopio, ubicado en el barrio San Agustín en Villa Milpa Alta, comienza a moverse cuando la mayoría de la ciudad duerme. A las tres de la madrugada, productoras y productores ya están cortando nopal, limpiándolo y preparándolo para su venta. Ese esfuerzo diario sostiene a cientos de familias y mantiene viva una de las vocaciones agrícolas más importantes de la capital.

Durante 25 años, este espacio se ha consolidado como punto clave para comercializar nopal y verduras de temporada. En términos simples: es el puente entre el campo y la ciudad. Sin intermediarios abusivos, con precios más justos y con identidad local. Eso fortalece el consumo interno y mantiene circulando el dinero dentro de la comunidad.

El presidente del Centro de Acopio, David Peralta, recordó que este aniversario no solo celebra la historia del lugar, sino también el orgullo de los productores milpaltenses. Además del concurso gastronómico, habrá venta de nopales frescos con y sin espinas, en tiras, dulces y churritos; también pulque, atolito, tamales, pan artesanal y verduras de temporada. Y como parte central del festejo, el tradicional concurso de “desespinado”, donde más de 50 participantes competirán por limpiar un ciento de nopales en el menor tiempo posible.

Más allá del color y el sabor, lo que está en juego es algo más profundo: defender la producción local frente a la competencia industrial y mantener vivas las zonas rurales de la capital. En una ciudad que suele asociarse con cemento y tráfico, Milpa Alta recuerda que también hay campo, manos trabajadoras y economía popular que merece respaldo institucional.

Cuando un diputado promueve estos espacios, envía un mensaje claro: el desarrollo no solo se mide en grandes inversiones, sino también en fortalecer lo que ya funciona y da identidad. El nopal no es solo alimento; es símbolo cultural, sustento económico y ejemplo de cómo una política pública puede sentirse cercana cuando conecta con la vida cotidiana.

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