La propuesta fue avalada por el pleno del Congreso capitalino a partir de un planteamiento del diputado Pablo Trejo Pérez, quien solicitó que la Comisión Especial de Seguimiento y Vigilancia a la Organización y Desarrollo de la Copa Mundial de la FIFA 2026 trabaje de manera coordinada con la Federación Mexicana de Futbol Asociación para promover este acuerdo entre los grupos de animación del fútbol mexicano.
El punto de acuerdo también contempla la participación de dependencias del gobierno capitalino, entre ellas la Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México y la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, con el objetivo de construir mecanismos de diálogo con las barras organizadas y fomentar compromisos públicos para mantener un ambiente pacífico dentro y fuera de los estadios.
De acuerdo con el legislador, la iniciativa no tiene un enfoque punitivo ni pretende estigmatizar a los grupos de animación. Por el contrario, busca impulsar una estrategia preventiva basada en la corresponsabilidad entre autoridades, clubes y aficionados. “Este Punto de Acuerdo no pretende criminalizar a las barras, sino promover un ejercicio de diálogo y responsabilidad para fortalecer la convivencia pacífica en el fútbol”, señaló Trejo Pérez durante la presentación de la propuesta ante el Congreso.
La discusión surge en un contexto marcado por antecedentes de violencia vinculados a grupos de animación en estadios mexicanos, episodios que en años recientes han generado preocupación entre autoridades deportivas y de seguridad pública. Para los legisladores capitalinos, el desafío cobra mayor relevancia ante la proximidad del Mundial de 2026, evento que colocará a la capital mexicana bajo el escrutinio internacional.
Según estimaciones oficiales citadas en el Congreso local, México podría recibir más de 5.5 millones de turistas durante la justa mundialista, una cifra que implicará una presión significativa para la infraestructura turística, de seguridad y de movilidad de la capital. La Ciudad de México será sede de 13 partidos del torneo, incluido el encuentro inaugural.
El diputado subrayó que este escenario obliga a las autoridades a reforzar la preparación institucional y social para garantizar que los estadios y los espacios públicos se mantengan como lugares de convivencia familiar. En ese sentido, insistió en que el fútbol debe consolidarse como un espacio de encuentro y no de confrontación.
En paralelo, diversos grupos de animación de equipos de la Liga MX han comenzado a articularse bajo la iniciativa denominada “Barras Unidas de México”, desde donde han difundido mensajes a favor de un fútbol sin violencia. La consigna que han promovido —“el rival se enfrenta en la cancha, no en las calles”— busca enviar una señal de distensión entre aficiones históricamente confrontadas.
Aunque el acuerdo aún deberá traducirse en compromisos formales entre autoridades, clubes y barras organizadas, especialistas en seguridad deportiva advierten que el éxito de estas medidas dependerá de su implementación real y de la continuidad de políticas de prevención más allá de los compromisos simbólicos, especialmente ante el reto logístico y social que representará el Mundial de 2026 para la capital del país.















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