Por Juan Pablo Ojeda
La economía mexicana mantiene una brecha de ingreso per cápita estadísticamente inalterada respecto a las naciones más avanzadas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El informe «Fundamentos para el crecimiento y la Competitividad 2026», publicado este jueves, determina que el estancamiento de la productividad nacional anula los beneficios macroeconómicos derivados de una tasa de desempleo que se ubica en mínimos históricos.
El indicador que mayor lastre representa para el crecimiento sostenido es el mercado laboral no regulado. El organismo documentó que el 55% de la fuerza de trabajo en México opera en la informalidad, una de las tasas más altas dentro de los países miembros. Esta métrica erosiona directamente la recaudación tributaria, posicionando a México como la economía con el menor ingreso fiscal como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) dentro de la OCDE.
La estadística laboral presenta una anomalía operativa: mientras el desempleo es marginal, el 75% de los empleadores formales en el país reporta incapacidad técnica para cubrir vacantes. Este déficit de talento está directamente correlacionado con el sistema de educación pública, donde el acceso es universal en niveles básicos, pero la tasa de abandono en educación secundaria y el estancamiento en la calidad de enseñanza impiden la formación de capital humano calificado.
La participación económica de las mujeres representa otro déficit cuantificable. Actualmente, la tasa de inclusión laboral femenina es del 50%, un nivel inferior al promedio de la OCDE y de América Latina. El reporte identifica que las jornadas escolares cortas y la carga desproporcionada de labores de cuidado en el hogar actúan como barreras sistémicas que impiden la inserción de la mitad de la población en edad productiva al mercado formal.
En materia de formación de capital fijo, el documento registra un repunte de la inversión pública y privada entre 2021 y 2024. Este flujo de capital se concentró principalmente en proyectos de infraestructura gubernamental ubicados en la zona sur del país. Sin embargo, la medición de la OCDE confirma que esta región se mantiene como la menos productiva del territorio nacional, en marcado contraste con los indicadores de eficiencia industrial del norte.
Para revertir la ineficiencia logística e industrial, las recomendaciones técnicas exigen la expansión de la capacidad de generación eléctrica renovable y el cierre de brechas de infraestructura. El modelo de la OCDE establece que la descarbonización de la matriz energética es un requisito indispensable para la atracción continua de inversión extranjera directa en el corto y mediano plazo.
A pesar de los indicadores de rezago, el informe valida estadísticamente los recientes ajustes legislativos. Las reformas al sistema de pensiones incrementaron el nivel mínimo de ingresos para los jubilados, mientras que la implementación de los nuevos centros laborales de conciliación y arbitraje redujo los tiempos de resolución de disputas, optimizando los mecanismos de justicia laboral para el sector formal.















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