Por Juan Pablo Ojeda
El ciclo de Matías Jesús Almeyda en el Sevilla FC llegó a su fin antes de lo esperado. Luego de 29 jornadas en LaLiga, la directiva decidió cortar el proyecto ante una realidad que ya pesaba demasiado: el equipo nunca logró salir de la zona baja de la tabla.
La salida no fue sorpresiva para quienes venían siguiendo al Sevilla semana a semana. Los resultados no acompañaron y el margen de error se fue reduciendo hasta volverse insostenible. El club andaluz lo comunicó de forma breve, agradeciendo el trabajo del técnico argentino, pero dejando claro que era momento de cambiar el rumbo.
En números, el paso de Almeyda refleja esa irregularidad. Dirigió 32 partidos entre liga y copa, con 10 victorias, 7 empates y 15 derrotas. Más allá de algunos buenos momentos, el equipo se quedó estancado con 31 puntos, en la posición 15, apenas a tres unidades de la zona de descenso. Para un club con la historia reciente del Sevilla, ese lugar sabe a crisis.
El golpe más reciente terminó por sellar su destino. La derrota en casa ante el Valencia, en el Sánchez Pizjuán, evidenció nuevamente las carencias del equipo. Los goles de Hugo Duro y Largie Ramazani no solo significaron otra caída, también confirmaron que el proyecto ya no daba para más.
ℹ️ Matías Almeyda deja de ser entrenador del Sevilla FC.
Le agradecemos su labor y le deseamos lo mejor en sus próximos retos profesionales.
— Sevilla Fútbol Club (@SevillaFC) March 23, 2026
Para Almeyda, esta etapa tenía un significado especial. No solo era su primera experiencia como entrenador en Europa, también representaba un regreso al club donde jugó en los años noventa. La intención era clara: levantar a un equipo que venía de coquetear con el descenso la temporada anterior. Sin embargo, el objetivo nunca terminó de concretarse.
Ahora, el Sevilla tendrá que reaccionar rápido. Tras la pausa por la Fecha FIFA, se enfrentará a un rival directo en la lucha por no descender, el Real Oviedo. Un partido que, más que tres puntos, puede marcar el rumbo del cierre de temporada.
En este tipo de escenarios, el futbol no da mucho margen. Los proyectos necesitan resultados inmediatos y cuando no llegan, las decisiones también son rápidas. Almeyda se va dejando la sensación de que el reto europeo le quedó grande esta vez, mientras el Sevilla queda obligado a reinventarse si quiere evitar un cierre dramático en LaLiga.















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