México al minuto

Información al instante

Terrorismo digital en Jalisco: cártel desata psicosis con noticias falsas

Autoridades desmienten toque de queda y violencia esparcida en WhatsApp. El cártel usa el miedo ciudadano como arma tras perder a su líder.

Paralelo al fuego real que ha manchado las carreteras, el ecosistema digital jalisciense y de los estados vecinos se encuentra bajo un asalto de desinformación táctica. La jugada es clara: multiplicar el pánico y paralizar la economía del occidente del país mediante rumores que corren como pólvora en los teléfonos celulares de los ciudadanos.

El análisis forense de la conversación pública en las últimas 24 horas revela una realidad paralela en los canales oscuros de WhatsApp y Telegram. Se trata de una inyección coordinada de alertas apócrifas que operan como un «halconeo digital», buscando que la ciudadanía se encierre a piedra y lodo, proyectando así una ilusión de control territorial que los criminales ya no tienen sobre el asfalto.

Es imperativo desmentir categóricamente las famosas cadenas de audio que han traído a la población con el Jesús en la boca. Muchas de estas grabaciones, que advierten sobre presuntos «toques de queda» impuestos a partir de las ocho de la noche, utilizan voces alteradas o audios reciclados de episodios oscuros como el «Culiacanazo» o las recientes crisis de seguridad en Guanajuato.

A la par de los audios, se ha documentado la amenaza de supuestos «levantones» masivos en plazas comerciales de Zapopan. La maquinaria del rumor también echó a andar videos que muestran tomas de hospitales y ataques directos a planteles universitarios; sin embargo, tras seguirles la huella digital, las autoridades han catalogado este material como sacado de contexto o perteneciente a años anteriores. Es, en resumen, puro cuento viejo empaquetado como terror fresco.

Hay que poner los puntos sobre las íes: esta psicosis colectiva no es un fenómeno orgánico de usuarios asustados de forma genuina. Hablamos de una estrategia de guerra psicológica orquestada por un grupo criminal que, ante la reciente decapitación de su liderazgo, utiliza el terrorismo cibernético para no perder la batalla mediática ni la percepción de poder.

Desde las trincheras de la Policía Cibernética y el Gabinete de Seguridad, el mensaje es contundente y pide a la población no hacerles el caldo gordo a los delincuentes. Las autoridades han detectado que cada vez que un ciudadano reenvía un mensaje sin verificar, movido por la zozobra, se convierte involuntariamente en el mejor relacionista público del cártel.

Para el lector de a pie, la herramienta de defensa más efectiva en estos momentos es activar un escepticismo defensivo. Si un mensaje llega con la etiqueta de «Reenviado muchas veces», no cita fuentes oficiales, carece de fechas precisas y apela directamente a la tripa y al pánico, lo más seguro es que sea un dardo envenenado de desinformación diseñado para doblegar el ánimo social.

Las reglas del juego institucional no han cambiado. Ninguna restricción de movilidad, toque de queda o estado de excepción tiene validez si no proviene de los canales oficiales y verificados del gobierno. El aparato del Estado mantiene el control operativo y sus vocerías son las únicas facultadas para emitir alertas reales sobre la seguridad en la vía pública.

En esta coyuntura, el campo de batalla más vulnerable es la mente del ciudadano. Romper la cadena de rumores en nuestras propias pantallas es quitarle el oxígeno a la estrategia de intimidación del crimen organizado. Hoy toca aguantar vara, informarse a través de medios serios y recordar que la mejor manera de no ceder el control de nuestras calles es, paradójicamente, no ceder el control de nuestros chats.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *