La Ciclovía Gran Tenochtitlán, proyecto emblemático de movilidad en la Ciudad de México, registra un avance del 90% en su construcción, según reportes de la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse) de enero de 2026. La obra, que comprende 34 kilómetros, conectará desde Tlaxcoaque hasta Periférico Sur, atravesando las alcaldías Tlalpan, Coyoacán y Benito Juárez, y se proyecta que esté lista antes del inicio del Mundial 2026.
Raúl Basulto, funcionario de la Sobse, informó que “el trabajo grueso está prácticamente concluido”, aunque todavía se realizan ajustes en tramos específicos, especialmente en el bajopuente de Taxqueña, donde ciclistas han reportado baches e inundaciones durante episodios de lluvia. Las autoridades prevén pruebas finales y ajustes de señalización antes de la apertura oficial al público.
La ciclovía ha comenzado a recibir usuarios en tramos parciales, lo que ha generado tanto entusiasmo como cuestionamientos. Algunos ciclistas denunciaron la invasión de carriles por vehículos y mototaxis, así como afectaciones a trabajadoras sexuales que operan en zonas aledañas, lo que evidencia la necesidad de coordinación interinstitucional para garantizar seguridad y accesibilidad.
El avance de la obra ha sido notable: de un 60% en noviembre de 2025 se pasó a un 90% en enero de 2026. Las labores nocturnas han sido implementadas para reducir impactos en la movilidad vehicular y minimizar molestias a los vecinos, siguiendo lineamientos de planeación urbana sustentable.
Expertos en movilidad urbana destacaron que la Ciclovía Gran Tenochtitlán será un componente clave para fomentar el transporte no motorizado en la capital, al ofrecer un corredor seguro que conecta importantes zonas de la ciudad y facilita la integración de ciclistas con el transporte público existente.
Pese a los avances, autoridades reconocen que el mantenimiento preventivo será un reto constante, sobre todo en tramos donde el drenaje es insuficiente o donde se concentran altas corrientes de tránsito. Por ello, la Sobse asegura que se instalarán señalizaciones, iluminación y barreras de seguridad adicionales para garantizar la operación óptima de la ciclovía.
Se espera que la inauguración oficial de la Ciclovía Gran Tenochtitlán ocurra en las próximas semanas, con un programa piloto que permita ajustes finales y la evaluación de rutas alternas en caso de emergencias, consolidando la infraestructura como parte de la estrategia de movilidad sostenible de la Ciudad de México.















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