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La reforma electoral que aún se está cocinando

Por Juan Pablo Ojeda

 

En el Congreso se habla mucho de reforma electoral, pero poco se aclara qué hay realmente sobre la mesa. Por eso la diputada Merilyn Gómez Pozos, de Morena y presidenta de la Comisión de Presupuesto, puso un freno a la especulación: hoy no existe una iniciativa formal, no hay un texto registrado y, por lo tanto, todavía no hay nada que dictaminar ni votar. Lo que circula, dijo, son ideas, conversaciones y escenarios que apenas se están explorando.

Explicado sin rodeos, lo que se ha buscado hasta ahora es escuchar. Expertos, partidos políticos y distintos actores han sido parte de las conversaciones para pensar cómo mejorar el sistema electoral sin tocar un punto que para el gobierno es clave: la autonomía del INE. Según Gómez Pozos, no se trata de debilitar al árbitro electoral, sino de revisar cómo funciona un aparato que se ha vuelto muy grande y muy caro, y ver si puede ser más eficiente sin afectar la democracia.

Uno de los temas más sensibles es el de los diputados plurinominales, esos legisladores que no llegan por voto directo, sino por listas de partido. La diputada reconoce que es un asunto delicado, sobre todo para las fuerzas políticas, pero sostiene que la idea es hacer más democrático el mecanismo para que las minorías estén representadas, al mismo tiempo que se reduce el costo del sistema electoral. En pocas palabras: gastar menos, pero sin cerrar la puerta a la pluralidad.

Desde su papel como presidenta de la Comisión de Presupuesto, dejó claro que si eventualmente hay una reforma, su tarea será revisar cómo impacta en el dinero público. Cualquier cambio en las reglas electorales obliga a ajustar presupuestos futuros, especialmente si se modifican procesos, estructuras o tiempos de elección. Nada de eso, subrayó, puede hacerse al vapor.

Mientras tanto, la comisión que encabeza sigue trabajando en otros frentes. En su más reciente reunión, se aprobaron opiniones sobre cinco iniciativas de nuevas leyes o reformas, todas con un punto en común: no implican un gasto adicional. Ese consenso entre los grupos parlamentarios muestra, dijo, que cuando las propuestas no presionan al presupuesto, los acuerdos fluyen con mayor facilidad.

En el plano económico internacional, Gómez Pozos también defendió la posición de México frente a Estados Unidos. Aseguró que el país llega fuerte a cualquier renegociación del T-MEC, con finanzas sanas y sin una actitud sumisa. Consideró que la política arancelaria del presidente Donald Trump responde más a una estrategia de presión que a una ruptura real, y recordó que en el pasado México ha logrado acuerdos favorables tras esos episodios de tensión.

Sobre las remesas, un tema que preocupa a muchas comunidades, afirmó que no se ha visto una afectación real. Según la diputada, la economía interna ha comenzado a depender menos de ese ingreso, resultado de una política que busca fortalecer el mercado interno y reducir vulnerabilidades externas.

El mensaje de fondo es que, tanto en lo electoral como en lo económico, el gobierno y el Congreso insisten en una narrativa de calma: no hay reformas exprés, no hay crisis presupuestales y no hay una economía arrodillada. Lo que hay, al menos por ahora, es un debate en construcción.

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